Esposos, quiero terminar con algo que quizás nadie os ha dicho con esta claridad.
Lo que estáis haciendo — esperar con fe, vivir vuestro matrimonio fielmente, no traicionar vuestra conciencia aunque el dolor sea grande, seguir abiertos a la vida aunque la vida no llegue todavía — es heroico.
El mundo no os da ningún título por esto. El mundo aplaude al que «soluciona el problema» por cualquier medio. El mundo no entiende por qué alguien rechaza opciones que «están ahí» por razones de fe. El mundo llama ingenuo al que confía en Dios cuando la medicina ofrece atajos.
Pero Dios os ve. Dios ve vuestra fidelidad. Dios ve vuestro amor. Dios ve las oraciones que rezasteis cuando estabais cansados y no teníais ganas. Dios ve el abrazo que os disteis cuando llegó un mes más con la misma respuesta. Dios ve la manera en que os cuidáis el uno al otro en medio del sufrimiento. Dios ve que elegís Su camino aunque no sea el más fácil.
Y ese Dios, que es justo y que es Padre, tiene preparada para vosotros una recompensa que ningún ojo ha visto ni ningún oído ha escuchado ni ningún corazón ha podido imaginar.
Sois bienaventurados. Aunque no lo sintáis. Porque los que lloran serán consolados. Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas. Los que confían en Él no serán defraudados.
Rezo por vosotros. Por los matrimonios que esperan un hijo con fe y con fidelidad.
¡Viva el Amor! ¡Viva la Vida! ¡Viva la Familia!
Con cariño de hermana en Cristo,

Montserrat Bellido Durán
Fundadora y Directora de FID




