Hermano, hermana, hay una tristeza que no tiene explicación clara. No es duelo por algo concreto. No es depresión diagnosticada. Es un peso en el corazón que aparece de repente, que no te deja disfrutar de lo bueno que tienes, que tiñe de gris los días sin que uno sepa muy bien por qué.
Esa tristeza existe. Y es real, aunque no tenga nombre claro.
María seca tus lágrimas siempre que lo necesites. Es una promesa que viene del Corazón de Dios y que María hace suya como Madre. No una promesa de que nunca más habrá tristeza. Sino una promesa de acompañamiento real en la tristeza.
Lleva en el Rosario esa tristeza sin nombre. Deja que las decenas de Ave Marías vayan siendo como una mano que te acaricia el alma suavemente. No para que desaparezca de golpe. Para que vayas sintiéndote menos solo en ella.
María lloró. María conoce el llanto desde dentro. Y sabe cómo estar presente en él sin decir palabras vacías.
✦ Propósito del día:
Hoy, si sientes esa tristeza sin nombre, en lugar de huir de ella, llévala al Rosario. Reza una decena ofreciéndole esa tristeza a María. Y confía en que Ella sabe qué hacer con ella.
Con cariño de hermana en Cristo,

Montserrat Bellido Durán
Fundadora y Directora de FID




