Hermano, hermana, pocas cosas duelen tanto como dar de uno mismo y no recibir agradecimiento. Dar tiempo, amor, atención, y que el otro ni lo note, ni lo agradezca, ni lo mencione. Como si lo que hiciste no hubiera existido.
La ingratitud duele. Y es una de las heridas más comunes en las relaciones familiares, laborales y de amistad.
María da sin pedir agradecimiento. Ha intercedido por millones de personas a lo largo de la historia que nunca le han dado gracias. Que ni siquiera saben que Ella actuó. Y sigue intercediendo.
Ella es la defraudada por los que renuncian a su amor, a sus cuidados, a su intercesión. Pero nunca deja de dar.
Eso es el amor perfecto: el que no lleva cuenta. El que da sin calcular el retorno. El que no necesita el agradecimiento para seguir siendo fiel.
María te invita hoy a amar así. No porque seas un superhéroe espiritual. Sino porque, apoyado en su Corazón, puedes dar más de lo que crees posible.
✦ Propósito del día:
Hoy, da algo a alguien sin esperar reconocimiento. Algo concreto. Y dile a María: «Mamá, esto lo hago como Tú lo haces: sin esperar nada a cambio.»
Con cariño de hermana en Cristo,

Montserrat Bellido Durán
Fundadora y Directora de FID




