Esposo, esposa que lleváis tiempo esperando un hijo y no llega:
Sé lo que estás sintiendo. No en teoría. Lo sé porque yo también lo he vivido en carne propia. Lo sé porque acompaño a matrimonios que llevan exactamente lo que lleváis vosotros: ese dolor particular, punzante, que no tiene nombre oficial en el mundo pero que tiene nombre en vuestro corazón.
Es el dolor de desear algo bueno y no tenerlo. El dolor de ver en brazos de otros lo que vosotros no tenéis. El dolor del mes que pasa y vuelve a la misma respuesta. El dolor de las preguntas que no tienen respuesta humana.
No voy a deciros que «con el tiempo se pasa.» No voy a deciros que «peor lo tienen otros.» No voy a restar importancia a lo que sentís. Porque lo que sentís es real. Y porque sois personas, y los deseos buenos merecen ser tomados en serio.
Lo que sí voy a deciros es esto: Dios no os tiene abandonados.
Lo digo con toda la fuerza que cabe en estas palabras. Dios no os tiene abandonados. Dios os ve. Dios os conoce. Dios sabe exactamente cuánto tiempo lleváis esperando, cuántas oraciones habéis rezado, cuántas lágrimas habéis vertido. Y ese Dios, que es Padre, no es indiferente a vuestro dolor.
Esposos, el camino que tenéis por delante puede ser muy fecundo aunque todavía no lo veáis. Y yo quiero acompañaros un rato por él.
Con cariño de hermana en Cristo,

Montserrat Bellido Durán
Fundadora y Directora de FID




