Hermano, hermana, el miedo a la muerte es universal. Todos lo llevamos, aunque pocos lo confiesan abiertamente. Detrás de muchas angustias, de muchos miedos difusos, de mucha agitación sin causa aparente, hay este miedo fundamental: que un día todo esto acabará.
La fe católica tiene una respuesta que el mundo no tiene. Y esa respuesta tiene nombre: Resurrección. Y tiene una testigo privilegiada: María, que es la primera resucitada, la que subió al Cielo en cuerpo y alma.
En el Ave María pedimos: «Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.» Esas palabras no son un protocolo. Son una realidad: María está presente en ese momento. La que estuvo al pie de la Cruz, la que aguantó la muerte de su Hijo sin apartar los ojos, estará también al pie de tu cama. No estarás solo.
El miedo a la muerte se cura no huyendo de él, sino mirándolo con los ojos de la fe. Y la fe dice: la muerte no es el final. Es el umbral.
✦ Propósito del día:
Hoy, reza el Ave María muy despacio, deteniéndote en la última frase: «ahora y en la hora de nuestra muerte.» Deja que esas palabras entren de verdad. Y confía en la Madre que estará contigo en ese momento.
Con cariño de hermana en Cristo,

Montserrat Bellido Durán
Fundadora y Directora de FID




