Hermano, hermana, hay un cansancio que no se cura con dormir. Es el cansancio del alma. El de quien ha estado luchando demasiado tiempo contra demasiadas cosas simultáneamente. El de quien se levanta ya cansado, aunque haya dormido. El de quien ha perdido el gusto por las cosas que antes le alegraban.
No te digo que vayas al médico en lugar de rezar. Ve al médico y reza. Las dos cosas.
Pero hay una dimensión del agotamiento interior que sólo Dios cura. Y María es el camino más corto hacia esa sanación.
María es la que seca tus lágrimas siempre que lo necesites. No lo digo yo. Lo dice en la Biblia: «Enjugará toda lágrima de sus ojos.» Y María, Madre del que prometió eso, ya empieza a hacerlo aquí.
Ven a su Inmaculado Corazón. Ese corazón tiene espacio para tu agotamiento. No te pedirá que te recuperes primero. Te recibirá en el estado en que estés.
✦ Propósito del día:
Hoy, si estás agotado/a, en lugar de empujar más, para. Cinco minutos. Siéntate. Cierra los ojos. Y di: «María, estoy agotado/a. Sostenme Tú.» Y descansa en su manto.
Con cariño de hermana en Cristo,

Montserrat Bellido Durán
Fundadora y Directora de FID




