Hermano, hermana, la enfermedad descoloca. Rompe los planes. Llena de incertidumbre. Y cuando es larga, cuando no hay mejoría, puede ir apagando poco a poco la esperanza.
María es la Salud de los Enfermos. Uno de sus títulos más hermosos y más antiguos en la tradición de la Iglesia. No porque Ella cure milagrosamente a todos los que le rezan, sino porque intercede. Lleva las necesidades de sus hijos al Corazón de su Hijo. Y Jesús, que sanó a ciegos, a leprosos, a paralíticos, sigue siendo el mismo.
María se entera de tu enfermedad antes de que tú se la cuentes. Y se pone en marcha. Y da órdenes a tu ángel de la guarda para que vaya a Jesús y Jesús diga lo que tiene que hacer.
¿Tienes tú un enfermo al que quieres? ¿Eres tú el enfermo que necesita consuelo? Acude a María. Pídele su intercesión. No como último recurso. Como primera opción.
✦ Propósito del día:
Hoy, reza una Ave María por el enfermo que más te preocupa. Y di: «María, Salud de los Enfermos, lleva esta necesidad a tu Hijo. Que se haga su voluntad, pero intercede Tú.»
Con cariño de hermana en Cristo,

Montserrat Bellido Durán
Fundadora y Directora de FID




