Hermano, hermana, mañana es la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María. El día más grande del mes de agosto. El día en que la Iglesia contempla el destino final de María: subida al Cielo en cuerpo y alma, sin conocer la muerte, Ella, la llena de Gracia.
Hoy, víspera, te pido que prepares el corazón.
¿Cómo se prepara el corazón para una fiesta? Con gratitud. Pensando en lo que María ha sido para ti este año. En las veces que has acudido a Ella y ha respondido. En las veces que su intercesión ha actuado sin que tú lo supieras del todo. En la manera silenciosa en que una Madre cuida a sus hijos aunque ellos no lo noten.
María no murió. Subió al Cielo. La muerte que todos tememos, María la saltó. Dios quiere también que sus hijos vayamos al Cielo.
Tú también estás destinado al Cielo. Tú también estás llamado a esa plenitud. María ya está allí, esperándote. Y mientras tanto, intercediendo.
✦ Propósito del día:
Esta noche, antes de dormir, dale gracias a María por algo concreto de este año. Una gracia que hayas recibido. Un momento difícil en que sentiste su manto. Una oración que fue escuchada. Dale gracias de verdad.
Con cariño de hermana en Cristo,

Montserrat Bellido Durán
Fundadora y Directora de FID




