Hermano, hermana, el dinero —o la falta de él— es una de las preocupaciones que más pesan. Y en esta época de incertidumbre económica, hay muchas familias que no saben cómo van a llegar a fin de mes. Hay personas que se acuestan con el peso de las deudas y se levantan con la angustia de no saber cómo cubrirlo todo.
Quiero que sepas que María también lo vivió. La Sagrada Familia no fue rica. Huyeron a Egipto como refugiados, con lo puesto. Vivieron en Nazaret con los ingresos modestos del trabajo de carpintero de José. No abundaba el dinero.
Pero sí abundaba algo más importante: la confianza en Dios.
No peques, haz las cosas bien, cumple con tu deber de estado, con tu profesión y trabajo, y acude a María. Verás qué buena vida vas a tener. La clave, la contraseña es María, Madre de Dios.
María, como en las bodas de Caná, ve la necesidad antes de que tú se la cuentes. Y va a su Hijo y le pide. Y Jesús actúa.
Levanta tus ojos al Cielo. La Virgen ha pedido a su Hijo, Cristo, Dios, por ti.
✦ Propósito del día:
Hoy, antes de calcular tus cuentas o preocuparte por lo económico, dile a María: «Mamá, Tú que viste la necesidad en Caná antes de que nadie hablara, ve mi necesidad ahora. Intercede por mí.» Y luego confía.
Con cariño de hermana en Cristo,

Montserrat Bellido Durán
Fundadora y Directora de FID




