Hermano, hermana, la fe no es siempre un camino recto y claro. A veces es un camino de niebla, donde uno avanza sin ver bien a dónde va, tropezando con preguntas que no tienen respuesta fácil.
«¿Por qué tanto sufrimiento?» «¿Para qué rezar si parece que nadie escucha?» Estas preguntas no son traición a la fe. Son señales de que la fe está viva y quiere crecer.
Y en medio de la niebla, María es la estrella. Stella Maris, la llama la Iglesia. Estrella del mar. La que guía al navegante cuando no se ve la orilla.
María es la Mujer de la Fe. La que creyó cuando no entendía. La que esperó cuando todo parecía oscuro. La que no se marchó del pie de la Cruz cuando todos los demás habían huido. Eso no es fe de sentimiento. Es fe de decisión. De voluntad. De amor.
Cuando la tuya se nuble, acude a María. Que te preste la suya mientras recobras la propia.
✦ Propósito del día:
Si tienes alguna duda de fe que te pesa, hoy la llevas a María. Dile: «Mamá, no lo entiendo todo. Pero confío en tu Hijo porque tú confías. Préstame tu fe.»
Con cariño de hermana en Cristo,

Montserrat Bellido Durán
Fundadora y Directora de FID




