Hermano, hermana, una de las quejas más frecuentes que escucho es esta: «Montse, es que yo no sé rezar.» Y me lo dicen con pena, como si fuera una deficiencia grave, como si hubiera que haber aprendido algo que se les pasó por alto.
Pues bien, te traigo una buena noticia: Todos los santos también tuvieron que aprender. Nadie nace sabiendo rezar. La oración no es un talento con el que se nace. Es una relación que se construye.
Y la mejor maestra de oración que existe es precisamente la Virgen María. El Rosario es su escuela. Cuando rezas el Rosario, María te toma de la mano y te lleva, misterio a misterio, a través de la vida de su Hijo. No tienes que saber nada. No tienes que sentir nada especial. Solo tienes que ir.
Habla con Dios y la Virgen María de lo que te preocupa. En la oración, en la parcela personal que tienes reservada para Dios. Porque a los que les cuentan sus cosas, Dios los tiene más en cuenta, y al pedir ellos, Dios les da.
No esperes saber rezar para empezar. Empieza rezando mal. Que de rezar mal se aprende a rezar bien.
✦ Propósito del día:
Hoy, reza una sola decena del Rosario. Despacio. Con cada Ave María, piensa en María acercándote a Jesús. Solo una decena. Pero de verdad.
Con cariño de hermana en Cristo,

Montserrat Bellido Durán
Fundadora y Directora de FID




