Hermano, hermana, la soledad más dura no es la de estar físicamente solo. Es la de estar rodeado de gente y sentirse igualmente solo. Sin nadie que te vea de verdad. Sin nadie a quien puedas contarle todo. Sin nadie que esté presente de verdad cuando lo necesitas.
Esa soledad existe. Y duele más de lo que los que no la han vivido pueden imaginar.
Quiero decirte hoy una cosa que puede cambiar esa experiencia: no estás solo. Nunca lo has estado. Allí, junto a la Cruz de Jesús, estaba tu madre, que es la suya, María, que te la dio porque nadie puede vivir sin madre, ni tú.
Unámonos a María Virgen, la mujer que sufrió tanto y que es la Reina de la Paz, la Mujer de la Fe, la portadora del Amor. Ella conoce la soledad desde dentro. Vivió treinta años en un pueblo pequeño, en el silencio, sin que nadie supiera quién era su Hijo. Vivió el abandono al pie de la Cruz cuando todos habían huido.
Y sin embargo, nunca estuvo sola. Porque quien tiene a Dios lo tiene todo.
Tú también tienes a Dios. Y tienes a su Madre. Que es la tuya.
✦ Propósito del día:
Hoy, si sientes la soledad, en lugar de huir hacia el ruido o la pantalla, busca unos minutos con María. Cuéntale lo que sientes. Que sea Ella quien acompañe ese silencio contigo.
Con cariño de hermana en Cristo,

Montserrat Bellido Durán
Fundadora y Directora de FID




